Melbourne. Viaje a Australia (16)

Nuestro segundo día en Melbourne (o Milboun, como se pronuncia allí) discurrió entre una animada mañana visitando el Victoria Market y una fresca y lluviosa tarde donde optamos por abrigarnos bien y hacer ruta museística para evitar las inclemencias del clima.

City Melbourne

Como digo, la mañana fue dedicada a visitar uno de los mercadillos más grandes del país, ubicado en el Queen Victoria Market.

QVM

Se trata del mayor mercado abierto que existe en el hemisferio sur y ocupa lo mismo que 14 campos de fútbol. El nombre se lo dieron, obviamente, en honor a la Reina Victoria y lleva funcionando desde finales del siglo XIX. Aquí, además de visitar numerosas tiendas de los más variopintos estilos, se puede hacer una compra de comida tan diversa como se te pueda ocurrir.

Queen Victoria Market

Nos llamó la atención la venta de unas espectaculares cacatúas rosadas por unos precios irrisorios. Evidentemente, aun tratándose de un animal que nos resulta muy llamativo, exótico y de gran rareza, allí no pasaba de ser una especie de plaga que se hallaba desperdigada por todo el país. Este hecho lo pudimos comprobar de primera mano, cuando en uno de nuestros desplazamientos en coche estuve a punto de chocar con una bandada de al menos 300 de estas cacatúas que descansaban tranquilamente en medio de la carretera.

Tras un par de horas recorriendo los larguísimos pasillos del QVM, finalmente logramos “escapar” con unos cuantos regalos de recuerdo y una piel de canguro que encontramos en un pequeño bazar de objetos típicos.

La antigua cárcel

Nuestra siguiente escala nos dirigió hacia la Old Melbourne Gaol, la antigua cárcel de Melbourne que estuvo funcionando durante casi un siglo y “albergó” a los más peligrosos y famosos criminales de la historia de Australia.

Old Gaol

La sensación cuando se visitan estas cárceles antiguas es exactamente esa: estar en una cárcel. Con todas las connotaciones que ello conlleva en nuestra cabeza. Es un lugar claustrofóbico, no solo por el tamaño de las celdas, sino por el ambiente tétrico y la decoración opresiva. Y eso teniendo en cuenta las más que seguras reformas que ha podido sufrir para su muestra al público.

Además de poder recorrer la instalación y visitar el interior de algunas celdas, también tuvimos la ocasión de conocer la historia de su más famoso huésped, Ned Nelly.

Ned Nelly fue uno de esos forajidos del siglo XIX que se labraron su propia leyenda a base de sudor y sangre. Básicamente, la sangre de otros. Sus continuos robos eran contemplados por algunos grupos como una especie de asaltos a la autoridad colonial opresiva, por lo que era considerado una especie de Robin Hood.

Old Melbourne Gaol

Sin embargo tras asesinar a tres policías, se organizó una gigantesca cacería para atraparle. Su captura fue auténticamente de cine. Se enfrentó a una encerrona policial cubierto completamente con una armadura artesanal y finalmente fue herido y capturado. Tras curar adecuadamente sus heridas hasta que pudo restablecerse, fue colgado dentro de la propia prisión en 1880.

Su celda, la 113 es uno de los referentes del museo y su historia ha dado para cantidad de cuentos y películas que lo han encumbrado como un icono del folclore y  la literatura australiana.

Sin embargo, la cárcel no solo se visita con intereses históricos. Hay una gran cantidad de visitantes que acuden al lugar atraídos por las abundantes historias de fantasmas que rodean el lugar.

Según cuentan, los espíritus de algunos de los 133 reos ajusticiados entre estas paredes, continúan paseando por la zona, dejando oír con frecuencia sus lamentos carcelarios. En nuestro caso, compartir una taza de café con el fantasma de un condenado no estaba en nuestras prioridades, así que decidimos salir del lugar a tomarnos el café nosotros solos.

De todas las ciudades australianas, el clima de Melbourne es probablemente el que más se asemeje al europeo, así que cuando empieza a llover y a refrescar nos sentimos como en una tarde otoñal londinense. Por ello la mejor opción fue seguir de Museos, protegidos y calentitos, aunque ésta no es la descripción más apropiada que se debe hacer de un museo.

Melbourne gardens

El Melbourne Museum es un gigantesco museo de Historia Natural. También es el más grande del hemisferio sur, lo cual me hace reflexionar sobre esa costumbre que tienen los australianos de hacer todo a lo grande. El caso es que el museo da mucho juego. En sus 7 galerías principales y exhibiciones itinerantes nos presenta exposiciones de dinosaurios, fauna local, bosques tropicales, insectos, secretos de la tierra y un largo etcétera, sin dejar de lado una sala para disfrute de los niños (y menos niños), que hizo que la tarde se nos pasase volando.

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