Turismo fluvial. Unas vacaciones diferentes

turismo fluvial navegando en nuestro barco

¿Buscas unas vacaciones diferentes? ¿Algo distinto y novedoso sin tener que arruinarte?

Nosotros descubrimos el turismo fluvial, donde pilotas tu propio barco de alquiler y dispones de transporte y alojamiento en el mismo lugar donde disfrutas de tus vacaciones.

LA OPORTUNIDAD

            La verdad es que se trató de una de esas casualidades que llegan en el momento adecuado. Viendo diversos folletos turísticos para visitar Francia, encontramos uno que ofrecía la posibilidad de hacer un crucero fluvial, a tu aire, pilotando tu mismo el barco de tu elección.

Aquello nos picó la curiosidad e, indagando un poco más, descubrimos una forma sorprendente y relajada de conocer pequeños pueblos ribereños mientras disfrutábamos de un mini crucero a nuestro ritmo.

LA EMPRESA

Buscando en distintas webs y en oficinas de información turística, llegamos hasta Locaboat Holidays. Puedes buscarla en Internet y solicitar un catálogo de rutas disponibles.

Es una empresa de alquiler de pequeños barcos que lleva operando en varios países de Europa desde 1977. En la actualidad ofrece unos 380 botes, con un equipamiento similar al que podríamos encontrar en una autocaravana, para poder realizar rutas personalizadas en los ríos y canales de 6 países europeos (Francia, Alemania, Holanda, Italia, Irlanda y Polonia).

Lo primero es elegir el tamaño del bote que nos interesa. Los más comunes permiten alojar entre 2 y 7 personas, pero hay barcos de hasta 14 personas, aunque quizá entre un poco complejo de sardinas en lata.

barco Villevalier

A continuación elegimos las fechas que nos interesan y el puerto de origen. Podemos elegir entre 24 puntos de salida distintos. En cuanto a las fechas, como es lógico, habrá menos disponibilidad y precios más altos en aquellos días más demandados durante la temporada alta.

Los botes son bastante cómodos, espaciosos (no olvidemos que es un pequeño barco) y equipados con todo lo necesario para pasar una o dos semanas. La gente que suela ir de camping, podrá hacerse una idea muy precisa si lo compara con la estancia en un bungalow.

En cuanto a los conocimientos, esto fue lo que más me gustó y me hizo decantar por elegir estas vacaciones. No son necesarios conocimientos ni titulación. Al alquilar el barco te dan un manual de instrucciones, libro de asistencia y demás documentación, incluyendo mapas de ruta.

Al mismo tiempo, te dan unas prácticas in situ del modo de pilotar el barco, virar, atracar en muelle y en ribera, y a operar a la hora de atravesar las esclusas que encontraremos a lo largo del canal.

, ese es un punto muy importante. La mayoría de las rutas se realizan a través de canales artificiales que atraviesan las campiñas. En muchos puntos existen desniveles que deben sortearse. Y para ello debemos atravesar esclusas.

Y no, no supone ningún problema. Es más; permiten conocer a la gente que vive en los alrededores, compartir sensaciones, hacer pequeñas compras, manejar esclusas e informarte de los lugares que se pueden visitar en la zona.

LA EXPERIENCIA

Nos decidimos por un pequeño recorrido de una semana por uno de los canales laterales del río Loira, en Francia. Es una zona repleta de pequeños pueblos agrícolas, paisajes preciosos y fabulosos castillos, con lo cual íbamos a poder elegir entre estar todo el día relajados en la cubierta del barco (ojo, excepto el piloto. Aunque la velocidad, de unos 4 km/h, permite cierto relax), o salpicar el crucero de fantásticas visitas al medioevo.

vistas de Joigny
Joigny

El primer día estás con algo más de tensión. Es una experiencia nueva. No sabes como pilotar el barco. Y mucho menos ¡como rayos se cruza una esclusa! Sin embargo en un par de horas se lo coge el tranquillo. Las 3 primeras esclusas ya te dan una experiencia, y ya puedes disfrutar del resto del viaje.

Nuestro viaje fue en familia, con dos niños pequeños. Es un punto importante porque (aunque siempre hay que tener cierto control), es una experiencia muy rica para los chavales. No nos olvidamos de colocarles un chaleco salvavidas mientras nos encontrábamos navegando, pero los chicos disfrutaron como un burro en un berzal.

abriendo una esclusa

Durante el cruce de las esclusas pudimos hablar con los operarios, muchos de los cuales vivían en casitas junto a la propia esclusa. Quizá parezca algo aburrido, pero el entorno era idílico a más no poder. Algunos aprovechan para montar tiendecitas e incluso algún pequeño museo. En ocasiones, la esclusa era de apertura manual, y eso requería cierta colaboración por parte de todos. Los niños disfrutaban con la maniobra y además se sentían como pequeños capitanes de barco.

Como la velocidad es baja, también aprovechamos en alguna ocasión para ir caminando por el sendero de servidumbre (camino de sirga) que acompaña el recorrido del canal. Mientras uno pilotaba, los otros tres daban un paseo por la vereda. Incluso había bastante gente que aprovechaba estos caminos para desplazarse en bicicleta para hacer compras o visitar algún pueblo y luego regresaban al barco, donde podían guardar la bicicleta cómodamente en cubierta.

En Francia al menos, las esclusas suelen detener su actividad a mediodía, para dar tiempo al almuerzo. En ese momento aprovechábamos para atracar en algún lugar, hacer la comida y disfrutar al sol, sobre la cubierta del barco.

A pesar de que hay la posibilidad de escoger un trayecto de un solo sentido, preferimos el de ida y vuelta. Elegir un trayecto único implica el pago de un suplemento, pero además exige un cumplimiento de las etapas que se calculan al principio del viaje. En cambio, el de ida y vuelta, da más flexibilidad.

Los dos primeros días nos esmeramos en cumplir el itinerario recomendado, pero a partir del tercero decidimos reducir el ritmo, haciendo más paradas y exprimiendo todas las oportunidades que nos aparecían durante el recorrido. Visitamos pueblos, castillos, abadías, campiñas, viveros de truchas, granjas… En fin, una gran variedad de lugares y actividades que hicieron que no solo nuestros hijos disfrutasen como niños.

Ésta si es una recomendación que merece tenerse en cuenta: No necesitas ceñirte al itinerario marcado. ¡SIMPLEMENTE DISFRUTA DEL PASEO!

disfrutando del turismo fluvial en el campo

En cuanto a los lugares que uno se va a encontrar y donde podremos pasar la noche, solo puedo recomendar echar una ojeada a las fotos que acompañan este texto.

En cuanto al gasto necesario, debo reconocer que al principio nos pareció un poco caro, pero una vez hecho el cálculo de un alojamiento normal, vehículo y traslados, concluimos que nos salía bastante rentable.

Una vez finalizado el trayecto, esta opinión se vio reforzada, puesto que el seguro del barco, el paso por las esclusas y los amarres, están incluidos en el precio, por lo que no hay prácticamente extras.

vistas del canal del Loira

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2 comentarios en “Turismo fluvial. Unas vacaciones diferentes

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