Viaje a Australia (3). Norte de Queensland

Norte de Australia

No se la sensación que tendrá la gente al llegar aquí por primera vez, además la mayoría de ellos llegan a Sydney, lo cual es un poco como decir ¡Ah, Sydney, es como en las fotos! Sin embargo el Norte de Queensland es el trópico, la selva, la aventura, un lugar donde todo puede ocurrir, y la verdad es que es así.

Para los propios australianos Queensland es un estado un poco desequilibrado, donde nadie con dos dedos de frente puede aguantar más de un par de años, y por tanto cualquiera que lleve más de dos años no tiene dos dedos de frente. Esto es sobre todo aplicable en la parte norte donde los cambios climáticos entre la estación seca y la húmeda pueden acabar con las reservas psicológicas de uno. En plena temporada de lluvias te puedes encontrar aislado en una ciudad como Cairns, sin posibilidad de coger un coche por culpa de las inundaciones, viajar en barco por los continuos temporales y por supuesto sin pensar en viajar en avión en medio de algún huracán.

A mí me encantó. Quizá sea por ser el primer lugar que conocí allí, o porqué el tiempo fue bastante agradable, pero el caso es que el Norte de Queensland me pareció el lugar ideal para huir de todas las preocupaciones.

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Cogimos nuestro coche de alquiler, un Mitshubitsi Magna, y nos dirigimos al primer albergue, donde nos recibió Barry. Él fue el primero que me confirmó el carácter de los queenslanders; se pasaba todo el día paseando por la recepción con su cerveza “XXXX” en mano y despreocupándose de los problemas de la vida. No en vano, la frase que más repitió en los tres días que estuve allí, fue   – No worriesss -, que viene a ser “ no passssa nada”. Barry era un tipo cuarentón, con barriga cervecera y continuo aspecto desaliñado que cada vez que te veía se ofrecía para una charla, siempre, por supuesto, que estuviese bien regada con una ambarina botella. El se encargó de buscarnos, incluso antes de darnos la llave de la habitación, un rápido y cómodo barco para poder visitar la Gran Barrera de coral al día siguiente. Después de ello, nos retiramos a descansar un rato en una habitación que no podría confundirse con una suite del Ritz precisamente, pero que le daba un toque rústico al lugar; una cama desvencijada, unas sabanas raídas, una silla espartana, una mesa y un espejo con manchas de oxido era todo lo que había en la habitación.

El deseo de salir a conocerlo todo se vio frenado por el cansancio del viaje, por lo que decidimos pasar nuestras primeras horas en el país descansando tranquilamente en la cama. A pesar de que Clodet consiguió conciliar algo el sueño, a mí me podía la curiosidad, así que al cabo de una hora salí disparado a conocer un poco la ciudad.

Cairns no es un lugar demasiado grande, si nos atenemos al número de habitantes, pero las construcciones de casas unifamiliares extienden su superficie a lo largo de varios kilómetros cuadrados.

Al ser un lugar tropical donde el calor del verano puede llegar a ser asfixiante se concibió un curioso sistema de ventilación de las viviendas. Todas las casas se hallan levantadas sobre pilares de madera, de tal forma que quedan elevadas en el aire, como si de un hórreo se tratase. De esta forma el aire pasa por debajo de la vivienda creando una corriente que ventila la casa y reduce la temperatura. El sistema ha quedado obsoleto desde la aparición del aire acondicionado, pero el método de construcción ha perdurado y puede observarse como la parte baja de las viviendas se mantiene como almacén, garaje o lugar para meriendillas.

También me llamó la atención la ausencia de aceras como nosotros las conocemos. Es cierto que todas las calles tenían su bordillo rodeando las casas, pero en lugar de un adoquinado típico aquello quedaba a elaboración de la naturaleza, con lo que gracias al clima tropical significaba que cualquier vulgar trozo de calle podía estar cubierto de un denso césped y sorprendentes flores desconocidas para nosotros

Mi despreocupado paseo me llevó a la zona comercial, donde parecía haberse reunido toda la población de la ciudad. Durante el camino no observé gente por las calles, lo cual achaqué al calor que hacía, aunque no era alarmante, pero al llegar a la zona de Cairns Central me encontré con un centro de compras y ocio enorme donde la gente se reunía para pasar el rato, hacer sus compras o elegir entre una gran variedad de restaurantes de comidas exóticas donde poder saciar el apetito y la curiosidad.

Recorrí con avidez y velocidad aquel lugar intentando encontrar alguna tienda de objetos de recuerdo, más que nada para ver de cerca los típicos boomeranes australianos y los conocidos didgeridoos que suelen copar las maletas de los viajeros que han visitado el país.

Lo que finalmente compré fue un buen libro de aves de Australia. Uno de mis objetivos era conseguir ver el mayor número de animales endémicos del país, y las aves eran las que en mayor número iba a encontrar, por lo que un buen libro se hacía indispensable. Nada mas salir del aeropuerto, ya habíamos observado que en lugar de gorriones pululaban unas extrañas avecillas de plumaje negro con manchas blancas alrededor de los ojos y unas bandas amarillas en las alas. Por la cantidad que vimos debía de tratarse de una plaga, pero fue como descubrir al ave del paraíso. Eso sí, un ave que cuando graznaba simulaba ser el ventrílocuo de algún reptil del cretácico.

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Tras este primer recorrido volví a recoger a Clodet y nos dirigimos a la primera visita programada, los Fleckers Botanic Gardens. Recomiendo a cualquiera visitar un jardín botánico en una zona tropical, porque la variedad típica de estos sitios se ve exaltada por la exuberancia con que se desarrolla. Había flores con complicados diseños que parecían realizadas por algún ingeniero guasón, plantas colgantes con colores sacados de cuentos infantiles y una infinita variedad de orquídeas, helechos y palmeras que harían las delicias no solo de cualquier aficionado, sino de cualquier mortal que disfrute con las desconocidas maravillas que nos puede regalar la Naturaleza.

Tras un paseo de un par de horas donde desentumecimos los músculos, decidimos que era hora de cenar algo. Serían las seis de la tarde, pero el desfase horario hacía mella, y aún tardaríamos unos días en adaptar nuestras funciones al cambio de hora. Nos dirigimos a la zona de Esplanade, donde se encuentran la mayor parte de restaurantes, tiendas de souvenirs y atracciones humanas y después de perdernos varias veces por calles laterales acabamos comiendo un filete de canguro en un pequeño bar con terracita. Durante el viaje teníamos la idea de probar varios tipos de comida poco frecuentes por nuestras latitudes y comprobar la diferencia de otras mas corrientes, pero sobre todo no podíamos dejar pasar la oportunidad de comer canguro. Es una carne algo más dura que la de ternera, pero sabrosa, aunque es conveniente no hacerla demasiado, ya que, debido a la fuerte musculatura de estos animales, una carne muy hecha tendría la consistencia de una alfombrilla de ratón.

Durante los primeros días en el país, resultaba previsible estar muy cansado a partir de media tarde, pero tener los ojos abiertos como una lechuza a las tres de la mañana era un poco exasperante. Puede que creas que por el hecho de estar despierto de día vas a dormir de noche, pero el cuerpo dice que no, que tu cabeza se equivoca y ¡que te levantes de una vez, vago! Así que tras docenas de vueltas en la cama comenzamos el día de la barrera de coral.

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10 comentarios en “Viaje a Australia (3). Norte de Queensland

  1. Muy chulo el comentario pero sin animo de critica, para tus proximos viajes se agradecerían mas fotos que acompañen lo que estas relatando en el texto

  2. Desconocía tu faceta de escritor, pero el viaje pinta bien, cuando me llevarás a ver a Barry , creo que me llevaría bien con el.

    • Estoy seguro de que si tu pones el jamón, él no tendría problemas en aportar varias cajas de cerveza. ¡Ay, como le echo de menos! 🙂

    • Pues la verdad es que si es bonito. Y muy diferente a Europa. Por eso quiero compartirlo y que la gente se anime. Gracias

  3. El anterior comentario era en serio pero ahora va el de cachondeo , creo que en la foto de la barca hay un personaje de los simpson , adivinais quien ?

  4. ¿Podría ser, además, que la construcción de las casas sobre pilares tipo palafito fuera para evitar entrada de agua durante las inundaciones que comentas o de “visitantes” indeseados?

    • Básicamente es por el agua. Si vieses las inundaciones que se montan allí lo comprendes. En cualquier caso, no digo que no les venga bien para evitar el acceso a los ornitorrincos indeseados y plagas de koalas 🙂

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