Despedida de Victoria. Viaje a Australia (17)

Despedida de Melbourne. Victoria

Tras un día de lo más cultural nos apetecía algo más despejado. Así que al día siguiente tomamos uno de los estupendos tranvías que circulan por el centro de Melbourne y los barrios cercanos y nos fuimos hasta la zona de St. Kilda. A pesar de que el tiempo no había mejorado, decidimos dar un paseo por las playas de una de las zonas más fotografiadas de Melbourne.

Melbourne Skyline

St. Kilda

Durante años St. Kilda fue la zona donde vivía la clase alta de Melbourne, razón por la que aún podemos encontrar grandiosas mansiones de estilo colonial repartidas por sus calles y espectaculares parques. En la actualidad, el barrio tiene un carácter mucho más bohemio y también recoge algunas de las atracciones más solicitadas de la ciudad, como el icónico Luna Park, así como gran cantidad de festivales musicales y espectáculos teatrales que tienen sede en la ciudad.

Su acceso directo a la bahía de Port Phillip también la coloca como el punto ideal para tomarse un día libre tumbado cómodamente en la arena de la playa.

Eso siempre que el tiempo acompañe, y el clima en estas latitudes no suele ser excesivamente benigno.

Dado que nuestro lluvioso día nos acabó alejando de la playa, optamos por algo más mundano. Con la excusa de echar un vistazo al coche, decidimos pasar el resto de la mañana en las instalaciones del Gran Casino de Melbourne, aprovechando que está abierto las 24 horas del día.

Casino de Melbourne

Casino Melbourne

El casino de Melbourne o Crown Casino, en funcionamiento desde 1994, forma parte de un gran complejo que incluye 3 hoteles, el  Crown Towers, el Crown Promenade y el Crown Metropol. Están conectados directamente al casino para que los huéspedes de sus más de 1600 habitaciones tengan todas las facilidades del mundo para ir a jugar y dejarse sus dinerines en cualquiera de las 350 mesas y más de 2000 máquinas. Por supuesto, el hecho de que abran los 7 días de la semana durante todo el año ayuda a estimular a la gente. Únicamente cierran los días de Navidad, Viernes Santo y Anzac (25 de abril, en recuerdo de la batalla de Gallípoli).

Como dato curioso, se trata del casino más grande de todo el hemisferio Sur.

Durante algo más de dos horas estuvimos recorriendo las distintas mesas de juegos y máquinas tragaperras, estudiando todas las ofertas de juego que nos ofrecía el casino para hacernos millonarios. Finalmente, para no arrepentirnos de una oportunidad perdida, decidimos apostar la escalofriante cifra de 1 dólar y tras varios minutos de indecisión sobre donde apostar una cantidad tan importante conseguimos salir del casino con….¡un dólar menos en nuestros bolsillos!

Sin dinero en el casino

A cambio,  y por pura casualidad, descubrimos que el casino dispone de un bufet libre para los jugadores de la sala. En el sentido estricto de la palabra, nosotros éramos jugadores, así que a cambio del dólar perdido obtuvimos la posibilidad de disfrutar de una singular comida no premeditada, tras la cual tuvimos que retirarnos prudentemente al hotel para hacer la digestión.

Una de las maravillosas situaciones que nos encontramos al hacer un viaje es la falta de dependencia de unos horarios rigurosos. Eso hace que si te despiertas temprano, no te de pereza levantarte. De la misma forma te puedes acostar lo mismo a las 6 de la tarde que a las 12 de la noche, dependiendo únicamente de que las actividades que te van surgiendo te mantengan activo e interesado.

esperando cola

En este caso, como la comida fue tempranera, nuestra siesta no se prolongó más allá de las 2 de la tarde, así que teníamos toda la tarde para pasear por el centro y contemplar el movimiento cotidiano de esta ciudad con indiscutibles aires europeos.

Melbourne, pese a ser una ciudad enorme, da una sensación bastante acogedora y, en general animal a los turistas a perderse por sus calles, visitar alguno de sus innumerables cafés y a disfrutar activamente de su ambiente cultural, de la cantidad de ofertas deportivas que presenta y del cálido recibimiento de los habitantes. Y no lo digo con el tono de la típica perogrullada que se dice en estos casos. Es posible que te topes con el “antipático de Melbourne” y no estés de acuerdo conmigo, pero en la mayor parte de los casos, cualquier acercamiento a sus gentes para aclarar dudas, nos va a deparar una muy grata sorpresa.

Callejeando en Melbourne

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