A veces, al escribir un blog de viajes te planteas la utilidad que ello puede suponer para tus potenciales lectores. Es cierto que una guía de viaje condensa toda la información práctica disponible. Pero le falta el alma del blog.
Un blog de viajes va más allá y añade el toque personal de la experiencia propia. No estoy descubriendo gran cosa. A nuestros lectores les importa la opinión subjetiva y comprender los problemas y sorpresas que nos encontramos en nuestro viaje.
Pero a veces, el blog te sorprende comiéndole terreno a la propia guía de viaje.




